lunes 12 de septiembre de 2011

Y dijo Dios, sea la luz y fue la Luz!


A veces pienso cómo la vida te lleva a momentos que marcan tu existir para siempre. El parte aguas de mi existir fue en…Bueno, el día exacto y la hora exacta no la sé, solo Dios la sabe, solo sé que mi vida estaba desordenada y vacía y se hallaba en tinieblas, tenía los cinco sentidos y a la vez no tenía ninguno: Tenía ojos más no veía, tenía oídos más no escuchaba, tenía tacto más no sentía, tenía nariz y no olía, y lo peor de todo era que tenía una boca pero de nada me servía. Hasta que lo conocí, como una luz en medio de la oscuridad llegó, en una predica de cierto pastor cuando dijo en la radio que quienes desearan aceptarlo en su corazón solo tenían que decir las palabras siguientes: y lo dije así, “Cristo, reconozco que he pecado, reconozco que mi vida la he vivido sin orden y sin dirección, te pido perdón y reconozco que eres Dios hijo, mi único Salvador, quien vino a la tierra a dar la vida por mí para que no me perdiera más tuviera vida eterna si en ti confiaba, y yo te pido Jesucristo, te suplico… que tomes el control de mi vida y que entres en mi corazón, que gobiernes cada parte de mi existir y que seas tú quien camine a mi lado guiando mis pasos, mostrándome el camino a la salvación, abrazándome cada vez que necesite el abrazo de un amigo, de un padre, de un hermano.

Súbitamente sentí como cada uno de mis sentidos sentían de diferente forma, o más bien sentían por primera vez. Por primera vez escuché la voz que viene del cielo, por primera vez sentí el toque divino que me llenaba y me hacía sentir que esa era la condición en la que debía estar, por primera vez olí la fragancia del amor entrando por mi nariz y recorriendo cada parte de mi cuerpo, por primera vez saboreé la vida y vida en abundancia que me ofrece mi señor, y sobre todo por primera vez abrí mis ojos y vi la luz. ¿Cómo era? No lo sé, solo  sé que esa luz ha sido la que me ha mostrado el camino desde ese entonces, ¿ha sido difícil seguirla? Si, porque han existido tinieblas, porque han existido distracciones y sobre todo porque hay un enemigo que ha puesto trabas en el camino para que yo me desviara, aun así la luz seguía y cuando yo creía  que la luz desaparecería o que mi camino se perdía, esta alumbraba con más fuerza y como una fuerza magnética me atraía hacia ella.

Esa luz es su palabra. Expresa el Rey David, quien anduvo conforme al corazón del Señor en el salmo 119: Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.
Gracias al padre por darnos su palabra que es viva y nos habla en cada situación de nuestra vida.

 Y dijo Dios: Sea la luz; y fue la luz. Gen 1-3.

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Wazú dijo...

Amén, Amén, Amén!!!!